ALGARROBILLO, EL PARAÍSO DE LA CELESTIAL
Desde los albores del tiempo, nuestra tierra prodigiosa
Se alza como un edén, con su flora y fauna, grandiosa.
Sus campos de maíz y naturaleza encantadora,
Son el pedacito de cielo ecuatoriano, que siempre enamora.
Con lagunas encantadas y el pico de gallina altivo,
Desde sus alturas, campos verdes se divisan en invierno vivo.
Chacras extensas en verano, riqueza productiva reflejan,
Gente hospitalaria y trabajadora, en esta tierra no se quejan.
Les invito, amigos, a conocer nuestra historia preciada,
Un valle de encantos, de leyenda y belleza añorada.
Algarrobillo, su nombre, de dos teorías se origina,
Un matriarcado pre-incaico y un gran algarrobo en la colina.
Los Kapullanas, Wankas, son un mito en nuestro hogar,
De zarzas y paltas, ayllus que la historia ha de contar.
Los Paltas, conquistados, su linaje no olvidaron,
Y los españoles a Pedro Cianca, nuestra tierra adjudicaron.
Otra versión nos cuenta, Don Antoliano y Don Panchito,
De Sechures y comerciantes peruanos,
De viajes en acémilas y ruta obligatoria.
En la pampa de aviación, un algarrobo destacaba,
“Descansemos en Algarrobillo”, el paraje que los viajeros nombraban.
Parroquia Tnte. Maximiliano Rodríguez, un sueño a realizar,
Modesto Burneo, José Domingo, sus nombres al luchar.
En 1992, el deseo se hizo verdad,
Parroquia de Celica, en Loja, nuestra realidad.
Lagunas cristalinas, campos fértiles sin par,
Cascadas y vegetación, magia en cada lugar.
Los Pacasos, El Tigre, El Duende y El Caucho,
Playones de Cardopamba, un encanto singular.
Por su rica historia y tradición tan querida,
Algarrobillo es el nombre que refleja su vida.
No es teniente Maximiliano Rodríguez, sino el alma de su gente,
Un valle de encantos, con legado siempre presente.
Algarrobillo, mito y encanto, cultura que no perece,
Historias, costumbres, leyendas, tesoro que prevalece.
Valle de encantos, único y tradicional,
Así es nuestra tierra, nuestra joya celestial.
¡Viva Algarrobillo!
