ALGARROBILLO, EL PARAÍSO DE LA CELESTIAL
Estimados invitados, es un honor para mí dirigirme a ustedes en este día tan especial. Hoy celebramos la riqueza de nuestra tierra, un lugar considerado como un edén desde los inicios de la historia. Nuestra prodigiosa tierra es reconocida no solo por su exuberante vegetación, flora y fauna, su ganadería y amplios campos de maíz, sino también por su encantadora naturaleza. Es el pedacito de cielo, el paraíso, el rinconcito escondido de nuestra querida celestial, de nuestro extraordinario Ecuador.
En este maravilloso lugar, contamos con bellas lagunas encantadas y el majestuoso cerro conocido como el Pico de Gallina. Desde sus alturas, podemos divisar los hermosos campos verdes durante el invierno y las extensas chacras en verano, reflejando la riqueza productiva de nuestra tierra. Somos una comunidad de gente hospitalaria y trabajadora, características que hacen de esta parroquia un lugar de puertas abiertas para el mundo entero.
Historia y Origen del Nombre Algarrobillo:
Permítanme compartir con ustedes la fascinante historia y el origen del nombre Algarrobillo, que se remota a dos teorías:
- Primera:
- Hace alusión al periodo Pre-Incaico, si bien esta teoría tiene mucho misticismo nos dice que cuando el matriarcado de Wankas Kapullanas, habitaban en lo que hoy conocemos como la provincia de Loja, Ecuador, le habrían dado esta denominación por la abundante vegetación de Algarrobos existentes en la zona. Sin embargo, cuando estudiamos la historia nos encontramos que, si bien las Kaullanas coexistieron en el Norte peruano, en las zonas de Sullana y cierta arte de Piura, es muy poco probable que pudieran haber llegado hasta los territorios del Sur ecuatoriano,
- Ya más adelante, según los libros de historia, durante el periodo Incaico de Integración o Señoríos Étnicos, los Ayllus, especialmente los Zarzas y los Paltas, establecieron sus comunidades aquí en nuestras tierras.
- Sin embargo, como bien sabemos. Los Paltas fueron una cultura conquistada por el imperio Inca, que más adelante fue conquistada por los españoles, y finalmente esta zona fue adjudicada a Pedro Cianca durante la colonización española.
- Segunda Teoría (Popular): la más conocida y relatada por los antiguos de nuestra parroquia:
- Según relatos de ancianos locales, especialmente de nuestro buen amigo Don Antoliano Jumbo y Panchito Cabrera, nos dicen con nebulosos recuerdos que los comerciantes peruanos conocidos como Sechures usaban esta zona como paraje. Los Sechures transportaban en acémilas por este camino a gran parte de la provincia y ciudad de Loja, productos como: sal, pescado, carne, harina, kerosén, entre otros.
- Un gran Algarrobo que existía en la pampa de aviación, que hoy es la granja agrícola del colegio Santa Teresita, servía de descanso para los viajeros. Nuestros relatores nos dicen que los primeros habitantes escuchaban decir comúnmente a estos comerciantes entre ellos; descansemos en la plata de algarrobillo, es así que este lugar fue conocido como Algarrobillo debido a las frecuentes referencias a este árbol, propio del lugar.
Con el pasar de los años, nuestra comunidad Algarrobillo, fue un barrio de la parroquia Cruzpamba. En 1989, ilustres caballeros como Modesto Burneo, José Domingo Granda, Marco Granda, Rogelio Veintimilla Anita Granda, Monfilio Alvarado, Antoliano Jumbo, Servilio Ambuludi y Francisco Cabrera comenzaron a gestionar el sueño de que Algarrobillo se convierta en una parroquia del cantón Celica. Aunque inicialmente se enfrentaron a negativas, su tenacidad los llevó a cristalizar sus sueños y el de nuestro pueblo en 1992. Bajo la presidencia de Sixto Durán Ballén y con el apoyo del Ilustre Municipio de Celica, se aprobó la Ordenanza en Cabildo el 18 de marzo de 1992.
El 21 de julio de 1992, Algarrobillo fue oficialmente reconocida como parroquia Teniente Maximiliano Rodríguez, perteneciente al cantón Celica, provincia de Loja. Conformada por los barrios: Balsas, Campiche, Cardopamba, Las Huertas, Tizhangara Piedra Tabla y Pindohuayco.
Nuestra hermosa parroquia es conocida por sus lugares mágicos y maravillosos, que atraen a propios y extraños. Entre ellos destacan las lagunas de los Pacasos, El Tigre, El Duende, los Playones de Cardopamba. La flora y fauna únicas, las cascadas y los campos fértiles son un verdadero paraíso para quienes nos visitan.
Por los tanto, su nombre e identidad, por su rica historia, costumbres y tradiciones profundamente arraigadas, la parroquia debería llevar con orgullo el nombre de Algarrobillo, ya que este refleja verdaderamente la identidad y el legado cultural de sus habitantes, más que el título de Teniente Maximiliano Rodríguez.
En honor a nuestra historia, costumbres y tradiciones, afirmo que la parroquia debería llamarse Algarrobillo y no Teniente Maximiliano Rodríguez. Este cambio es fundamental, ya que Maximiliano Rodríguez si bien es un reconocido héroe celicano, no tiene nada que ver con nuestra historia. Algarrobillo, en cambio, representa nuestra identidad, nuestro legado y nuestra esencia cultural.
Finalmente, invito a todos a celebrar y preservar nuestro legado. En Algarrobillo, nos resistimos a perder nuestra historia, nuestras costumbres, cuentos y leyendas que perduran en el tiempo. Este valle de encantos es único y tradicional, y es nuestra responsabilidad mantenerlo así para las futuras generaciones.
Muchas gracias a todos por su atención y por acompañarnos en este día especial. Me despido con este poema que le dedicamos a nuestra tierra y se titula:
ALGARROBILLO, EL PARAÍSO DE LA CELESTIAL
Desde los albores del tiempo, nuestra tierra prodigiosa
Se alza como un edén, con su flora y fauna, grandiosa.
Sus campos de maíz y naturaleza encantadora,
Son el pedacito de cielo ecuatoriano, que siempre enamora.
Con lagunas encantadas y el pico de gallina altivo,
Desde sus alturas, campos verdes se divisan en invierno vivo.
Chacras extensas en verano, riqueza productiva reflejan,
Gente hospitalaria y trabajadora, en esta tierra no se quejan.
Les invito, amigos, a conocer nuestra historia preciada,
Un valle de encantos, de leyenda y belleza añorada.
Algarrobillo, su nombre, de dos teorías se origina,
Un matriarcado pre-incaico y un gran algarrobo en la colina.
Los Kapullanas, Wankas, son un mito en nuestro hogar,
De zarzas y paltas, ayllus que la historia ha de contar.
Los Paltas, conquistados, su linaje no olvidaron,
Y los españoles a Pedro Cianca, nuestra tierra adjudicaron.
Otra versión nos cuenta, Don Antoliano y Don Panchito,
De Sechures y comerciantes peruanos,
De viajes en acémilas y ruta obligatoria.
En la pampa de aviación, un algarrobo destacaba,
“Descansemos en Algarrobillo”, el paraje que los viajeros nombraban.
Parroquia Tnte. Maximiliano Rodríguez, un sueño a realizar,
Modesto Burneo, José Domingo, sus nombres al luchar.
En 1992, el deseo se hizo verdad,
Parroquia de Celica, en Loja, nuestra realidad.
Lagunas cristalinas, campos fértiles sin par,
Cascadas y vegetación, magia en cada lugar.
Los Pacasos, El Tigre, El Duende y El Caucho,
Playones de Cardopamba, un encanto singular.
Por su rica historia y tradición tan querida,
Algarrobillo es el nombre que refleja su vida.
No es teniente Maximiliano Rodríguez, sino el alma de su gente,
Un valle de encantos, con legado siempre presente.
Algarrobillo, mito y encanto, cultura que no perece,
Historias, costumbres, leyendas, tesoro que prevalece.
Valle de encantos, único y tradicional,
Así es nuestra tierra, nuestra joya celestial.
¡Viva Algarrobillo!
